domingo, 27 de enero de 2008

Sabia usted que?

1-. Infección con un parásito común aumenta riesgo de esquizofrenia
La infección con el parásito común Toxoplasma gondii, que portan los gatos y los animales de granja, podría aumentar el riesgo de esquizofrenia de algunas personas, según sugiere un estudio de los Estados Unidos. En un artículo que aparece en la edición de enero de la The American Journal of Psychiatry, investigadores del Instituto de Investigación del Ejército Walter Reeds y del Centro Infantil Johns Hopkins encontraron que el 7% de los 180 pacientes de esquizofrenia del estudio había sido infectado con el toxoplasma antes del diagnóstico, en comparación con el 5% de 532 personas que no padecían de esquizofrenia. Eso significa que aquellos expuestos al toxoplasma tenían un riesgo de desarrollar esquizofrenia 24% mayor. Aunque esto representa un pequeño aumento del riesgo, es importante debido a que podría ofrecer nuevas pistas sobre cómo tiene lugar la enfermedad en los aproximadamente dos millones de casos de esquizofrenia en los Estados Unidos, señalaron los autores. Eso podría ayudar a conducir a nuevos tratamientos. "Nuestros hallazgos revelan la asociación más potente que hemos visto hasta ahora entre la infección con este parásito tan común y el desarrollo subsiguiente de la esquizofrenia", dijo en una declaración preparada el Dr. Robert Yolken, investigador y neurovirólogo del Centro Infantil Johns Hopkins. Estudios anteriores habían encontrado una asociación entre la esquizofrenia y la presencia de anticuerpos de toxoplasma, que son evidencia de una anterior infección. Este reciente trabajo es el primero en mostrar que la infección con el parásito puede preceder al inicio de los síntomas de esquizofrenia y el diagnóstico subsiguiente, señaló Yolken. "Hasta ahora, lo único que podíamos decir es que algunas personas que tenían esquizofrenia también habían sido infectadas con toxoplasma en algún momento, pero no podíamos precisar qué ocurría primero", añadió. "Con nuestro estudio actual, pudimos mostrar que la infección fue primero". Yolken y sus colegas planifican estudiar si el uso agresivo de fármacos antiparasitarios para tratar la infección con toxoplasma en los pacientes de esquizofrenia puede ayudar a detener el avance de la enfermedad. La mayoría de las infecciones con toxoplasma ocurren al comienzo de la vida a través de la exposición a heces de gato o a carne de res o cerdo mal cocida. Las infecciones raras veces causan síntomas, pero el parásito permanece en el cuerpo y puede volverse activo tras estar desactivado por muchos años, según la información de respaldo en una conferencia de prensa sobre el estudio. La mayoría de las personas infectadas con toxoplasma nunca desarrollan esquizofrenia, pero el parásito podría desencadenar la enfermedad mental en personas con una predisposición genética a la misma, explicó Yolken.
2-.La genética influye sobre medicamentos para presión arterial
La composición genética de una persona parece influir sobre la manera como reacciona a ciertos medicamentos para la hipertensión arterial. Expertos predicen que, en el futuro, lograr emparejar genes con medicamentos podría ayudar a salvar la vida de los pacientes. "Esto es potencialmente una observación muy importante. Se trata de un estudio de gran tamaño con finales clínicos sólidos", aseguró el Dr. Joshua M. Hare, jefe de Cardiología de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami. "Este es un lindo ejemplo de lo que podemos esperar que sea la medicina personalizada", aseguró Hare, que no participó en la investigación. Otro experto estuvo de acuerdo. El Dr. Jeffery Vance, profesor del Instituto de Genómica Humana de Miami, aseguró que "la medicina está yendo hacia esa dirección. Es importante que llevemos a cabo ensayos clínicos grandes [que muestran esto]. Cuestan mucho dinero, pero esto muestra que claramente vale la pena". La variante genética identificada probablemente sea apenas una de varias que tienen que ver con la hipertensión arterial. "La hipertensión arterial es una enfermedad tan compleja. Existen varios mecanismos distintos que nos ayudan a regularla, así que no deberíamos esperar a que ningún gen tuviera un efecto realmente grande sobre una afección tan común como la hipertensión", anotó Donna K. Arnett, autora principal del estudio, profesora y presidente del Departamento de Epidemiología de la Universidad de Alabama en Birmingham. ”Que hayamos encontrado este efecto es importante porque no pensamos que podíamos hacer farmacogenética, teniendo en cuenta la complejidad de la hipertensión arterial". Según la información de respaldo del estudio, publicada en la edición del 23 de enero de Journal of the American Medical Association (JAMA), unos 65 millones de personas en los Estados Unidos son hipertensos. Sin embargo, apenas cerca de las dos terceras partes tiene la afección bajo control. La hipertensión arterial no controlada puede conducir a problemas como ataque cardiaco y accidente cerebrovascular. Los estudios anteriores han demostrado que la presencia de ciertas características genéticas puede predecir la respuesta a tratamientos como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), medicamentos usados para controlar la hipertensión. Sin embargo, esta información no ha sido adoptada ampliamente por los médicos. El nuevo estudio se enfocó en el gen PNAA (precursor del péptido natriurético auricular A), que tiene que ver con la formación del polipéptido natriurético, que actúa como diurético. Específicamente, los autores del estudio querían saber si las personas que tienen hipertensión y dos genotipos PNAA distintos (conocidos como PNAA G664A y PNAA T2238C) respondieron de manera desigual a medicamentos diferentes. En total, 38 462 personas hipertensas se sometieron a una tipificación genética y se les asignó aleatoriamente para que recibieran un diurético (cloralidona) o uno de los siguientes medicamentos, un bloqueador del canal de calcio (amlodipina), un inhibidor de la ECA(lisinopril) o un bloqueador alfa (doxazosina). Las personas que tienen el subtipo más común del gen PNAA respondieron mejor al bloqueador del canal del calcio que al diurético. No hubo diferencias en la respuesta entre el diurético y el de los otros dos medicamentos estudiados, según los investigadores. A las personas que tenían el otro genotipo les fue mejor con el diurético. "Con el tiempo, deberíamos poder utilizar la preevaluación para el tratamiento con el fin de determinar a qué medicamento se podría responder mejor", aseguró Arnett. "Este es un paso pequeño pero importante hacia la medicina personalizada".
3-. Los melanomas presentan una apariencia única
El cáncer de piel, melanoma podría verse notablemente distinto, de hecho como 'patito feo', en comparación con otros lunares irregulares en la piel que son benignos, afirman investigaciones del Centro Oncológico Conmemorativo Sloan-Kettering de la ciudad de Nueva York en Estados Unidos. Los índices de melanoma maligno aumentan y la identificación precoz permite a los cirujanos tratar la enfermedad extirpando el tumor, según la información de respaldo del estudio. El melanoma maligno es más común entre las personas que tienen muchos lunares u otras marcas cutáneas, sobre todo si son atípicas en color, forma o tamaño. Para los médicos, distinguir entre un melanoma maligno y lunares parecidos que son benignos puede ser un desafío. En este estudio, los investigadores hicieron que 34 personas (ocho expertos en lesiones pigmentadas, trece dermatólogos generales, cinco enfermeras dermatológicas y ocho miembros de personal médico no clínico) examinaran fotografías de las espaldas de doce pacientes. Todas tenían al menos ocho lunares atípicos y cinco de ellos tenían una lesión de melanoma. Se pidió a los participantes del estudio que evaluaran las fotografías e identificaran las lesiones que se veían distintas a todos los demás lunares atípicos. Los cinco melanomas y solo tres (de 140) de las lesiones benignas (2,1%) se identificaron como distintas. "Los melanomas malignos parecían distintos a al menos el 85% de los participantes, mientras que el índice de concordancia sobre las lesiones benignas percibidas como distintas fue de un máximo de 76%", escribieron los autores del estudio. "Cuatro lesiones parecían en general completamente distintas y todas eran melanomas malignos". Los expertos en lesiones pigmentadas identificaron el 100% de los melanomas, en comparación con el 89% para los dermatólogos generales, el 88% para las enfermeras, y el 85% para los que no eran profesionales clínicos. "Estos hallazgos preliminares sugieren que la señal del patito feo podría resultar útil en la estrategia de evaluación para los provedores primarios de atención de salud e incluso para el autoexamen cutáneo", concluyeron los investigadores.
4-. Un poco de ejercicio regular extiende la vida de los hombres

Incluso una cantidad moderada de ejercicio puede prolongar la vida de un hombre de manera dramática, según revela una investigación reciente sobre estadounidenses de mediana edad y edad avanzada. El análisis financiado por el gobierno, el mayor estudio de este tipo de todos los tiempos, encontró que un régimen de caminar rápido treinta minutos al día durante al menos cuatro a seis días de la semana era suficiente para recortar a la mitad el riesgo de muerte prematura por todas las causas. "A medida que aumenta la capacidad de ejercicio, es decir, la buena forma física, se disminuye de manera escalonada el riesgo de muerte", afirmó el autor del estudio, Peter Kokkinos, director del laboratorio de evaluación e investigación del ejercicio del Departamento de Cardiología del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Washington, D.C. en Estados Unidos. Esa conclusión se aplica más o menos de la misma manera a hombres blancos y negros, independientemente de sus antecedentes de enfermedad cardiovascular. Según Kokkinos, eso podría deberse a que todos los veteranos del estudio recibieron el mismo nivel de atención, independientemente de los ingresos. Eso igualó las condiciones, dijo, dándole una "mayor confianza" en los resultados, que serán publicados en la edición del 5 de febrero de Circulation y se dieron a conocer en la edición en línea el 22 de enero. En el estudio, Kokkinos y su equipo revisaron la información reunida por la VA de 15 660 pacientes de sexo masculino, tanto blancos como negros, tratados en Palo Alto, California o en Washington, D.C. Las edades de los hombres recorrían desde los 47 a los 71 años. Habían sido remitidos a un centro médico de VA para una prueba de resistencia en caminadora clínicamente recetada entre 1983 y 2006. A todos los participantes se les pidió correr hasta cansarse, momento en el que los investigadores registraron la cantidad total de energía gastada y oxígeno consumido. Entonces, los números se convirtieron en "equivalentes metabólicos" o MET. A su vez, los investigadores calificaron la forma física de cada hombre según su puntuación MET, desde "mala forma" (por debajo de cinco MET) hasta "muy buena forma" (por encima de diez MET). Al dar seguimiento a las muertes hasta junio de 2007, Kokkinos y sus colegas encontraron que tanto para los hombres negros como para los blancos era el nivel de forma física, en lugar de la edad, presión arterial o índice de masa corporal, lo que predecía de forma más contundente su futuro riesgo de muerte. Cada punto adicional de MET confería una reducción del 14% en el riesgo de muerte entre los hombres negros y de 12% entre los blancos. Entre todos los participantes, los categorizados como "en forma moderada" (entre cinco y siete MET) tenían un riesgo de alrededor de 20% menor de muerte que los hombres en "mala" forma. Aquellos en "buena forma" (entre 7 y 10 MET) tenían un riesgo de muerte 50% menor, mientras que los que estaban en "muy buena forma" redujeron sus probabilidades de muerte precoz en 70%. "El punto es que alcanzar el beneficio que encontramos conlleva relativamente poco ejercicio", señaló Kokkinos. "Aproximadamente dos a tres horas de caminata rápida a la semana. Eso es tan solo entre 120 y doscientos minutos por semana. Y puede repartirse durante la semana y durante el día. Es algo que puede hacerse en la vida real". Alice H. Lichtenstein, directora del laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de Investigación sobre Nutrición Humana de la Universidad de Tufts y el USDA de Boston se mostró de acuerdo. "Lo que este hallazgo demuestra es que los niveles de actividad física que todo el mundo debería poder alcanzar pueden tener un beneficio real en cuanto a la reducción del riesgo", afirmó. "Lo que realmente importa que se entienda es que no se necesita ropa especial, membresías especiales o equipo especial", añadió Lichtenstein, ex presidenta del comité de nutrición de la American Heart Association (AHA). "Es algo que todo el mundo puede hacer. Y aunque esta investigación no indica si es conveniente para las mujeres, no hay motivo para sospechar que no es así".